Bienvenido, Señor, a este mundo, a todos los corazones de los pobres, a las familias que no te conocen, a los que no han oído nunca hablar de ti, a los que están distraídos con otros dioses, a todos los enfermos que hoy sienten dolor, a los que tienen la familia rota, a los que no tienen hoy nada que comer, a los que el paro les tiene agobiados, a los jubilados que se sienten sin misión y a todos los seres humanos de cualquier lugar, bienvenido a nuestro mundo, Jesús. Haznos más hermanos, más niños, más sencillos, más cercanos y más humanos, más fraternos y más justos, más divinos y más humanos, en este día de Navidad, llénanos de tu amor…
Navidad es expresión elevada de la Alianza de Dios con nosotros. Él nos entrega su divinidad, acoge nuestra humanidad y se pone a nuestro servicio. Él se humaniza para que nosotros nos divinicemos. Por eso tiene sentido que digamos:
¡Feliz Navidad! Sí, felices días de paz y de relación. Seamos luz, seamos testigos de que Dios nos ama.
Amén



















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